Mirada estratégica

Andrea Rocca: "La transición energética avanza en términos más pragmáticos"

Cinco años después del lanzamiento del boletín Inside Energy Transition, el presidente de la Unidad de Transición Energética de Tecpetrol analiza cómo han cambiado las expectativas iniciales, qué tecnologías están avanzando con mayor determinación y cuál es la situación de la unidad en un panorama mundial marcado por un pragmatismo cada vez mayor.

#15-Junio 2026
"TechEnergy Ventures ha creado una cartera diversificada de 19 inversiones en distintos sectores, lo que nos permite evaluar qué tecnologías están mejor posicionadas en el marco actual, más pragmático", dice Andrea Rocca, presidente de la Unidad de Transición Energética de Tecpetrol.

Inside Energy Transition celebra su quinto aniversario. Desde su punto de vista, ¿cómo ha evolucionado el concepto de transición energética, tanto a nivel mundial como dentro del Grupo Techint?

Lo primero que diría es que han pasado muchas cosas en los últimos cinco años, tanto a nivel mundial como en el sector energético. Algunas tecnologías han avanzado rápidamente, otras se han estancado y otras han recuperado el impulso tras algunos contratiempos iniciales. El ritmo de cambio es innegable, pero también ha quedado claro que, en última instancia, solo se impondrán aquellas soluciones que sean económicamente competitivas.

En mi opinión, la idea de una transición energética única y uniforme también ha perdido relevancia, dadas las diferencias que existen en cada caso. Lo que más ha cambiado es la narrativa. En 2020, la opinión predominante era que el petróleo y el gas estaban a punto de entrar en declive, y que la energía limpia tenía una clara prioridad sobre cualquier otra consideración. Hoy en día, esa perspectiva ha cambiado. La energía limpia sigue siendo un pilar central, pero la seguridad y la asequibilidad han pasado a primer plano. La transición se reconfigura en torno a un enfoque más equilibrado, que busca conciliar estas tres dimensiones. En este contexto, avanza con un mayor pragmatismo: hoy, la seguridad del suministro y la competitividad en costos se imponen como factores decisivos.

¿Qué está impulsando este giro hacia el pragmatismo?

Un contexto mundial más incierto ha sido un factor clave. Los conflictos armados, los cambios en las alianzas geopolíticas, los cambios en el liderazgo estadounidense y la creciente incertidumbre en los mercados mundiales han obligado a replantearse las cadenas de valor energéticas.

El resultado es un claro cambio de prioridades, visible en distintas regiones. Tras la guerra en Ucrania, Europa actuó con rapidez para asegurar su abastecimiento, diversificando fuentes y reduciendo su dependencia del gas ruso, que pasó de cerca del 40 % a alrededor del 10 %. En paralelo, en países como Alemania ha resurgido el debate sobre la energía nuclear, en un contexto donde el pragmatismo gana terreno como condición para sostener la competitividad.

¿Ha frenado esto el programa de transición energética?

No se ha producido ninguna desaceleración. Al contrario, han ocurrido muchas cosas en todo el Grupo. En los últimos años, Tecpetrol ha desarrollado tres proyectos de parques eólicos, que actualmente son gestionados por Tenaris y Ternium en Argentina y cubren el 100% del consumo eléctrico de la red de sus plantas siderúrgicas en el país con suministro libre de carbono, en línea con los compromisos establecidos por ambas compañías para 2030. Se trata de proyectos tangibles y concretos que reflejan avances reales sobre el terreno.

Al mismo tiempo, estamos impulsando nuestra estrategia de litio en Argentina. Tecpetrol ha adquirido activos en tres salinas de litio en Argentina, lo que nos permite desarrollar experiencia en tecnologías de extracción directa de litio (DLE). Con el tiempo, tecnologías similares han comenzado a implantarse en explotaciones de salinas vecinas. Tras una fuerte caída de los precios internacionales, que socavó temporalmente la rentabilidad del proyecto, el mercado muestra ahora signos de recuperación. Prevemos entrar en nuevas fases a lo largo del periodo 2026-2027, a medida que las condiciones del mercado y las tecnologías sigan madurando.

Al mismo tiempo, TechEnergy Ventures ha creado una cartera diversificada de 19 inversiones en distintos sectores, lo que nos permite evaluar qué tecnologías están mejor posicionadas en el marco actual, más pragmático.

¿Qué sectores están creciendo más rápidamente?

La electrificación está marcando claramente el camino en todos los aspectos. Las energías renovables, la movilidad eléctrica, las infraestructuras de transporte de energía y las baterías de litio para la movilidad y el almacenamiento están avanzando rápidamente, impulsadas por una sostenida caída de costos, particularmente en el caso de las baterías, y por una competitividad económica que ya es tangible.

Como resultado, la inversión mundial en tecnologías de transición energética ha alcanzado niveles que duplican los destinados a los combustibles fósiles. En 2025, el gasto en estas tecnologías se situó en torno a los 2 billones de dólares, frente a aproximadamente 1 billón invertido en combustibles fósiles.

El almacenamiento en baterías está creciendo a un ritmo especialmente rápido. La inversión mundial alcanzó aproximadamente los 40 000 millones de dólares estadounidenses en 2025, con un aumento de la capacidad instalada del 80 %, mientras que los costes se han reducido en torno a un 20 % anual durante la última década. Esta aceleración está impulsando la electrificación de los sistemas eléctricos y permitiendo la integración de la generación renovable a gran escala.

Al mismo tiempo, la demanda de electricidad está empezando a crecer de forma estructural, sobre todo en Estados Unidos, donde la expansión de los centros de datos está impulsando el consumo a un ritmo anual previsto del 3,6 %, muy por encima de la media histórica. Por primera vez, se prevé que la demanda de electricidad crezca más rápido que el PIB.

China también es un claro ejemplo de este cambio. Ante su elevada dependencia de las importaciones de petróleo y gas, el país ha ampliado considerablemente su capacidad de generación eléctrica y su nivel de electrificación. Casi la mitad de las ventas de coches nuevos son ahora de vehículos eléctricos, lo que reduce la dependencia de la economía frente a la volatilidad de los precios del petróleo y el gas, a pesar de que la demanda energética global sigue creciendo.

¿Qué sector crees que se enfrenta a los mayores retos en la situación actual?

Las tecnologías que dependen en gran medida de los incentivos o las subvenciones son las que se ven sometidas a una mayor presión. El hidrógeno verde y la captura y almacenamiento de carbono son, sin duda, dos sectores que están avanzando más lentamente de lo previsto cuando se fundó TechEnergy Ventures. La idea inicial de que el objetivo de «cero emisiones netas» se perseguiría a cualquier precio ha dado paso a una visión más prudente en cuanto a los plazos y los aspectos económicos. En el mercado actual, hay poco interés en pagar una prima considerable solo por unas emisiones más bajas.

El hidrógeno verde —producido mediante la electrólisis del agua con energía renovable— no ha logrado alcanzar los costes previstos, que rondaban los 2 dólares por kilogramo, y los costes actuales se sitúan más cerca de los 6 dólares. El hidrógeno azul sigue siendo, además, más caro que el hidrógeno gris. Aunque ambos se producen a partir del gas natural, el hidrógeno azul conlleva el coste y la complejidad adicionales que supone la captura de carbono.

Dicho esto, el Grupo está impulsando una iniciativa de hidrógeno turquesa, Tulum Energy, diseñada para superar estas limitaciones. Se trata de la primera empresa emergente puesta en marcha por TechEnergy Ventures, basada en la tecnología de pirólisis de metano desarrollada por Tenova. A diferencia del hidrógeno verde o azul, este proceso separa el carbono en forma sólida, lo que evita las emisiones de CO₂ y elimina la necesidad de capturarlo y almacenarlo. Permite producir hidrógeno a un coste comparable al del hidrógeno gris —o incluso inferior—, al tiempo que genera un subproducto comercializable, el carbono sólido (negro de humo), lo que refuerza la rentabilidad del proyecto.

Más allá de la producción de hidrógeno, su uso como agente reductor en procesos de reducción directa también ofrece una mayor eficiencia en comparación con los métodos convencionales basados en gas o en mezclas.

¿Cuándo crees que podremos ver esa tecnología en funcionamiento?

En 2025, Tulum Energy consiguió una financiación de 27 millones de dólares de un grupo de fondos de inversión tras una exitosa ronda de capital riesgo. Estos recursos se están destinando a la construcción de una planta piloto en Pesquería (México), dentro del complejo industrial de Ternium, donde actualmente se está construyendo una nueva acería. Se prevé que las obras comiencen en los próximos meses.

¿Qué otros sectores considera que tienen mayor potencial de cara al futuro?

La energía geotérmica se perfila como un sector prometedor, aunque aún no ha alcanzado su plena competitividad. Si bien el ritmo de inversión sigue siendo moderado, los avances tecnológicos podrían mejorar su rentabilidad en el corto plazo. Se trata de una fuente de base fiable que, a diferencia de las renovables intermitentes, ofrece un suministro continuo y estable, lo que la posiciona como una opción atractiva para el desarrollo de centros de datos vinculados a la inteligencia artificial, especialmente en Estados Unidos.

TechEnergy Ventures ya se ha posicionado mediante inversiones en tres empresas del sector geotérmico. Consideramos que este sector es el que tiene mayor potencial y relativa resiliencia en el contexto de este cambio de perspectiva.

El cobre es otro segmento que gana tracción, impulsado por la demanda asociada a la electrificación. Se consolida como uno de los minerales críticos con mayor potencial de crecimiento. Dentro del Grupo, esto se traduce en oportunidades en el ámbito del suministro. Techint Engineering & Construction y Tenova están bien posicionadas para apoyar el desarrollo de proyectos de cobre mediante soluciones de ingeniería y tecnología, pero no nos consideramos operadores mineros.

¿Es la electrificación del parque automovilístico una tendencia mundial irreversible?

En términos generales, sí, aunque con algunas excepciones regionales y específicas de cada segmento. Recientemente asistimos a la CERAWeek, donde el director ejecutivo de Ford, Jim Farley, pronunció una charla fascinante, en la que destacó la necesidad de centrarse en los puntos fuertes fundamentales al tiempo que se adapta a un modelo industrial en constante evolución. Dijo: “Tenemos que centrarnos exclusivamente en lo que mejor sabemos hacer, que es la camioneta F-150. Estados Unidos debería seguir el ejemplo de China. Tenemos que cambiar nuestra forma de pensar. Y Henry Ford estaría encantado con este momento histórico. Yo construyo mi coche con 10 000 piezas; allí, lo construyen con solo tres”.

La demanda de vehículos eléctricos creció un 23 % en 2025, con ventas globales que alcanzaron los 20,9 millones de unidades, en línea —e incluso por encima— de las previsiones. En paralelo, la demanda de litio continúa acelerándose, impulsada por la expansión de baterías de mayor duración, cuyo desarrollo avanza a un ritmo superior al esperado. A su vez, los progresos en tecnologías de reciclaje están empezando a aliviar una de las principales limitaciones estructurales del sector.

¿Cómo valora el papel del gas natural y del petróleo en este contexto?

Seguirán teniendo una demanda muy fuerte durante décadas. Como ya he dicho, la historia ha cambiado. El gas natural se ha considerado durante mucho tiempo un combustible de transición, mientras que el petróleo, por el contrario, solía percibirse como más controvertido. Hoy, sin embargo, las previsiones apuntan a que el petróleo seguirá formando parte del mix energético durante más tiempo de lo inicialmente estimado.

En este escenario, el gas —en particular— está llamado a desempeñar un papel central bien entrado el próximo siglo. El aumento de la demanda en China y Europa requerirá una oferta cada vez más diversificada. En ese contexto, América Latina —y Argentina en particular, con Vaca Muerta— se perfila como un proveedor clave.

¿Qué hemos aprendido en los últimos cinco años?

El entusiasmo puede llevar a conclusiones demasiado categóricas —y, a menudo, exageradas—, cuando la realidad tiende a ser más matizada. Como un péndulo, el debate oscila entre extremos, pero termina encontrando un punto de equilibrio; al final, el mundo avanza gracias a decisiones más racionales y pragmáticas. Por lo tanto, lo que guía la transición son también decisiones racionales y pragmáticas. En ese sentido, la transición también avanza guiada por decisiones cada vez más racionales y pragmáticas, marcando su propio ritmo en un entorno de cambios acelerados.

La clave está en no dejarse arrastrar por el corto plazo. Entender los factores estructurales que impulsan estos procesos resulta esencial para distinguir lo duradero de lo coyuntural y tomar decisiones con una perspectiva de largo plazo.

¿Cómo ha evolucionado la relación entre el Departamento de Transición Energética (DITE) y las empresas del Grupo en lo que respecta a la sinergia?

La sinergia ha sido un factor clave desde el inicio, especialmente para acelerar la curva de aprendizaje. Desarrollar nuevas capacidades sin el respaldo del Grupo —su experiencia técnica y su profundo conocimiento de las necesidades de descarbonización— habría sido considerablemente más complejo. La colaboración entre empresas, plantas y proyectos ha permitido a los equipos compartir conocimientos, alinear prioridades y establecer una base técnica común de alto valor.

El punto de partida fue un taller que reunió a unos pocos actores. Entonces eran apenas una o dos personas; hoy, el equipo suma cerca de 60. El objetivo ahora es escalar esa masa crítica, incorporando nuevos perfiles para acelerar el desarrollo del litio y capturar con mayor velocidad las oportunidades emergentes.

 

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