Entrevista

Bengochea: “2025 fue un año récord en inversiones en medio ambiente para Tenaris”

Carolina Bengochea, Environment Director de Tenaris, repasa los avances de la compañía en materia de transición energética: las inversiones en energías renovables, los avances en eficiencia energética y la gestión de chatarra. También analiza los desafíos de mantener una agenda ambiental exigente en un contexto global cada vez más pragmático.

#15-Junio 2026
"La reducción hasta 2025 ya alcanzó un 19% de intensidad respecto de nuestro baseline de 2018. Aún nos falta un 11% para alcanzar el target al que nos comprometimos para 2030", dice Carolina Bengochea, Environment Director de Tenaris.

En los últimos años, Tenaris puso en marcha una agenda muy concreta de proyectos vinculados a la transición energética. ¿Cuáles destacarías hoy como los más relevantes y en qué estado se encuentran actualmente?

La primera acción que implementamos fue ir incrementando paulatinamente el uso de chatarra en nuestros hornos eléctricos y, a la vez, ir disminuyendo el uso de arrabio, que tiene un alto impacto en el Scope 3, es decir, en las emisiones indirectas asociadas a la cadena de valor. Reciclar chatarra disminuye el uso de materias primas vírgenes, que, por lo tanto, generan mayores emisiones. Esta acción tuvo un impacto rápido y muy significativo en la intensidad de nuestras emisiones.

Las inversiones en energías renovables para la generación de electricidad han sido muy relevantes. Pasamos del 0% al 25% del consumo total de energía eléctrica en 2025. Los parques eólicos de Argentina son los proyectos más grandes, también en cuanto al monto de inversión. El parque de La Rinconada, en Olavarría, recién mostrará su impacto completo en 2026, ya que se puso en marcha en octubre de 2025. Pero además tenemos el parque solar de Călărași, Rumania, que también arrancó en 2025; el parque solar de Qingdao, China, donde se instalaron más de 2.200 paneles fotovoltaicos en nuestra planta de tubos; y los de Italia (Arcore y Sabbio), que seguramente entrarán en operación en este primer semestre de 2026.

En el pipeline tenemos más proyectos de renovables en Cartagena, Colombia, y otros parques en Italia, dentro de una normativa que Italia lanzó para impulsar el desarrollo de las renovables. Entonces, creo que la agenda de renovables de Tenaris ha sido y seguirá siendo importante. Además, tiene sentido para Tenaris porque fabricamos tubos de acero en hornos eléctricos, por lo que somos electrointensivos.

También están las iniciativas de eficiencia energética, que son muy importantes porque forman parte de nuestra cultura industrial. La eficiencia no sólo es importante en materia energética, sino también en los procesos y en el uso de materiales. Es importante entender que las mejoras de eficiencia están vinculadas a las mejoras en las emisiones.

¿Qué cifra de reducción de emisiones alcanzó Tenaris en 2025?

En 2025 alcanzamos una reducción del 19% en la intensidad respecto a nuestro baseline de 2018. Aún nos falta un 11% adicional para alcanzar el target al que nos comprometimos para 2030. Además, 2025 fue un año récord en inversiones en medio ambiente para Tenaris, impulsado principalmente por el segundo parque eólico de Argentina, el parque solar de Rumania y las inversiones relacionadas con mejoras en la gestión de chatarra.

La transición energética no es fácil ni económica. ¿Por qué cuesta tanto avanzar?

Lo primero que uno puede decir, y que se ve en las estrategias de las distintas compañías, es que no existe una única solución que sirva a todo el mundo ni que pueda aplicarse igual en todas las regiones y en todos los sitios. Esa es la primera realidad: es largo, complicado y no podés replicarlo exactamente de un lugar a otro. Por ejemplo, en el caso de las renovables, no puedo instalar parques solares o eólicos en cualquier lugar; tienen que ubicarse donde sea eficiente la generación y haya infraestructura de transporte, por ejemplo. Las soluciones son locales porque dependen del contexto, de los procesos involucrados, del tipo de energía disponible y de los costos de cada región.

Hay otras tecnologías o alternativas que evaluamos y vamos viendo su evolución, como el hidrógeno o la captura de carbono, que suenan interesantes, pero que consideramos que aún faltan algunos años para que estén disponibles técnicamente y comercialmente y sean competitivas.

¿Se puede hablar de una desaceleración global de la transición energética? ¿Cómo se refleja en la toma de decisiones dentro de Tenaris?

Yo no diría que se desaceleró, sino que tiene una mayor dosis de pragmatismo. No podemos dejar de reconocer que la salida de Estados Unidos de los acuerdos globales de cambio climático y los cambios en su propia normativa tienen implicancias tanto para las empresas estadounidenses como para la agenda global.

Pero no es sólo eso, hoy la componente ambiental o de cambio climático en la discusión energética está un paso atrás en la agenda porque han cobrado más relevancia la disponibilidad y la asequibilidad de la energía. Estos son aspectos que impactan a corto plazo; la situación actual demuestra que la seguridad energética no está garantizada para todos y se agrava con el aumento de la demanda en ciertas regiones, impulsado por el consumo de los data centers. Hay una dosis de pragmatismo global que se impuso, especialmente desde el año pasado. Antes había un boom de expectativas sobre cómo iba a ser la transición energética, la velocidad con la que iba a tener lugar y cómo llegaría a todas las regiones; ahora se reconoce, y de esto se habló mucho en CERAWeek, que la energía debe ser disponible y asequible.

Los países con menos recursos energéticos disponibles deben buscar las fuentes de energía que más les convengan para asegurar el desarrollo de sus comunidades. Durante años se hizo foco en la sostenibilidad asumiendo que la disponibilidad y la asequibilidad estaban garantizadas. Después de la guerra en Ucrania, quedó claro que no era así.

Cuando uno habla con representantes de distintas compañías, la agenda de descarbonización sigue, quizás con plazos distintos y una visión más realista, pero el tema no desaparece de la agenda. En cuanto a Tenaris, nuestro objetivo para 2030 sigue siendo el mismo que habíamos definido. No cambió.

Iniciativas como la publicación de Environmental Product Declarations (EPD) apuntan a una mayor transparencia. ¿Qué valor tienen hoy estas herramientas para los clientes y para la gestión interna?

Redefinimos un poco la estrategia. Una EPD es una evaluación de los impactos ambientales a lo largo del ciclo de vida de un producto. En algún momento habíamos iniciado varias de estas iniciativas; luego decidimos redefinir la estrategia y las agrupamos en una sola: una EPD de tubos seamless, basada en el promedio de producción de muchas plantas de Tenaris, y completamos esa certificación en 2025. Tiene valor desde el punto de vista de la transparencia y permite demostrar a nuestros clientes y otras partes interesadas que contamos con un método transparente, verificado, estandarizado y comparable para calcular los impactos ambientales de nuestro producto. Es una herramienta de diferenciación. El valor que le otorgan los clientes varía: probablemente se valora más en el mercado europeo que en el americano.

Además, no es algo exclusivo nuestro. Vemos que muchos de nuestros proveedores de acero, así como algunos competidores, están en el mismo proceso. Es una tendencia del mercado y un buen ejercicio para entender cómo se comporta un producto en términos ambientales a lo largo de su ciclo de vida.

En un contexto de mayores exigencias regulatorias, presión de los mercados y restricciones económicas, ¿cuáles son los principales desafíos para sostener una agenda ambiental ambiciosa sin perder competitividad industrial?

Para no perder la competitividad industrial, hay que evaluar técnicamente cada proyecto, como siempre hemos hecho. En Tenaris tenemos incorporada esa evaluación en el proceso de análisis de proyectos: además del beneficio ambiental, hay que analizar si el proyecto generará beneficios económicos suficientes que lo respalden. No es algo que haya cambiado con el pragmatismo actual; siempre evaluamos los proyectos con los mismos criterios

Tal vez hoy somos más cautos al evaluar proyectos con tecnologías que todavía no están lo suficientemente probadas. Hemos invertido mucho tiempo en analizar cosas que, al final, no convencieron. Hay que esperar a que la tecnología evolucione. Por supuesto, cuando hay cumplimiento normativo de por medio, el proyecto tiene la prioridad de siempre, porque no se le puede pedir una contribución económica para algo que es necesario realizar por una obligación regulatoria. Y eso seguirá su curso de la manera habitual.

Mirando hacia adelante, ¿en qué áreas o proyectos concentrará Tenaris sus próximos esfuerzos en materia de transición energética y sostenibilidad ambiental?

No veo acciones que sean fundamentalmente diferentes de lo que hemos hecho hasta ahora. Los proyectos en cartera de renovables seguirán, así como el trabajo con nuestros proveedores para entender sus objetivos, las iniciativas de mejora de la eficiencia, de control de la chatarra y de la calidad. También tenemos áreas de mejora que no siempre requieren inversión: a menudo se trata de mejoras en la gobernanza de procesos, en tratamientos específicos o en sistemas de control. Puede que no necesiten inversiones, sino una mejora de las prácticas operativas y de mantenimiento que asegure la confiabilidad del sistema. Y eso se aplica a muchos aspectos ambientales; ahí deberían concentrarse las acciones futuras.

 

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