Tecnología para la transición

Azerbaiyán se incorpora al mapa del HBI de bajas emisiones con ENERGIRON

Tenova desembarca en Azerbaiyán con ENERGIRON, la tecnología elegida para la primera planta de Hot Briquetted Iron a gran escala del país: dos millones de toneladas anuales destinadas al mercado siderúrgico internacional.

#16-Octubre 2026

Su ubicación estratégica entre Europa y Medio Oriente, sumada a la disponibilidad de recursos energéticos, llevó a Azerbaiyán a identificar una oportunidad para desarrollar una nueva actividad industrial. “El proyecto surge de la necesidad del país de aprovechar esas ventajas para producir metálicos vírgenes”, explica Jorge Eugenio Martínez Miramontes, Commercial Director de Tenova HYL. “A partir de esa combinación de factores, el país comenzó a analizar la producción de Hot Briquetted Iron (HBI por sus siglas en inglés) y, en ese proceso, se puso en contacto con nosotros para conocer en profundidad las características y ventajas de nuestra tecnología ENERGIRON DRI Zero Reformer (ZR)”.

ENERGIRON, la tecnología de reducción directa desarrollada conjuntamente con Danieli para la producción de Direct Reduced Iron (DRI, por sus siglas en inglés), fue elegida por dos razones clave: la eficiencia del proceso y su capacidad para reducir las emisiones de carbono. “El objetivo es producir DRI de manera eficiente y transformarlo en HBI con una huella de carbono baja. ENERGIRON ofrece, además, la flexibilidad necesaria para operar con distintas fuentes de energía y adaptarse a ese objetivo”, afirma Martínez.

Sistema de remoción de CO₂, una de las características de la tecnología ENERGIRON que permite reducir la huella de carbono del proceso.

La planta, impulsada por Azerbaijan Metal Company (AzMC), tendrá una capacidad de 2 millones de toneladas anuales y estará ubicada en la región de Shamkir. Su entrada en operación está prevista para finales de 2029. El proyecto reforzará el desarrollo de la industria minera y metalúrgica de Azerbaiyán al incorporar capacidad de producción de HBI a gran escala, destinada al mercado siderúrgico internacional.

Reducir a la mitad las emisiones de la ruta convencional.

La planta producirá HBI para su comercialización en el mercado internacional, en lugar de integrarse a una acería propia. Esa característica es precisamente la que potencia su contribución a la descarbonización de la industria siderúrgica.

“La ruta tradicional, basada en alto horno y convertidor, genera el doble de emisiones que la ruta DRI/HBI con gas natural y horno eléctrico”, explica Martínez. “La nueva instalación está concebida como una planta comercial: el HBI que produzca se venderá principalmente a acerías con hornos de arco eléctrico (EAF), que necesitan unidades de hierro virgen (VIU) para diluir los elementos residuales presentes en la chatarra y producir aceros de alta pureza para aplicaciones exigentes”. Muchos de esos aceros se fabrican tradicionalmente mediante la ruta BF-BOF, cuya huella de carbono es más del doble que la asociada a la ruta con horno de arco eléctrico. “El HBI permite reducir la generación de CO₂ por una cuestión esencialmente química”, agrega el ejecutivo.

“La reducción directa utiliza metano como fuente de energía y agente reductor. El metano (CH₄) está compuesto por carbono e hidrógeno: parte de la reducción se produce a través del monóxido de carbono (CO) y parte mediante el hidrógeno (H₂). La ruta convencional, en cambio, utiliza coque, es decir, una fuente basada esencialmente en carbono. Por eso, en la reducción directa se generan tanto CO₂ como H₂O, mientras que en la ruta tradicional las emisiones corresponden principalmente a CO₂”.

La tecnología ENERGIRON incorpora un sistema de captura de carbono que permite reducir aún más la huella de carbono de la planta y obtener CO₂ de alta pureza, con potencial para su comercialización y uso en otras aplicaciones.

HBI (Hierro Briqueteado en Caliente), un producto de hierro de reducción directa utilizado como materia prima para la producción de acero.
Desde los estudios de factibilidad a la etapa de ingeniería

El estudio de factibilidad financiera se completó en junio de 2026 y sus resultados fueron presentados en Bakú el 4 de junio, marcando el inicio de la siguiente etapa del proyecto.

“Actualmente estamos desarrollando la ingeniería básica de la planta, cuya finalización está prevista para fines de este año”, señala Martínez. “El paso siguiente será avanzar con el contrato de suministro, que incluirá los equipos, la asistencia técnica, la puesta en marcha y el arranque de la planta, con el objetivo de iniciar la producción a finales de 2029”.

Consultado sobre los desafíos de un proyecto de esta envergadura, Martínez responde con sencillez. “Es una capacidad y una configuración de planta que conocemos; es un diseño con el que ya tenemos experiencia”. La novedad está en el mercado: “Será la primera planta de reducción directa del país, aunque ya contamos con instalaciones en otros mercados cercanos”. Para Tenova, esa llegada a Azerbaiyán abre una oportunidad estratégica. “Representa una gran oportunidad para posicionarnos como la tecnología elegida para la producción de metálicos vírgenes y convertir a ENERGIRON en la tecnología de referencia para la producción de HBI en Asia Central”.

Presentación de los resultados del Bankable Feasibility Study del proyecto de HBI.
La flexibilidad como respuesta a la incertidumbre

La apuesta de Azerbaiyán no es un caso aislado. “En Tenova HYL tenemos proyectos ENERGIRON en marcha en distintas partes del mundo”, señala Martínez. “Contamos con varios proyectos en Medio Oriente, principalmente en Omán; en Estados Unidos, con los contratos recientemente firmados con Hyundai y NEMO Industries; y también en Europa”. Este crecimiento del mercado de DRI/HBI ha permitido a Tenova HYL consolidar la posición de ENERGIRON y diferenciar su propuesta frente a otras tecnologías disponibles.

La expansión se da, sin embargo, en un contexto de mayor incertidumbre. La descarbonización sigue marcando el rumbo de la industria, aunque con ritmos y marcos regulatorios diferentes según la región. “Frente a factores como la geopolítica, la evolución de las normas ambientales o mecanismos como el CBAM —el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono de la Unión Europea, que asigna un costo a las emisiones incorporadas en determinados productos importados—, nuestra respuesta ha sido siempre la flexibilidad de la tecnología”, explica Martínez.

La lógica es tanto comercial como técnica. “Si ofrecemos una tecnología capaz de operar con distintas fuentes de energía, como gas natural o hidrógeno, podemos responder a mercados donde el acero de bajas emisiones se valora como un producto premium y, por lo tanto, la reducción directa basada en hidrógeno tiene sentido. En los mercados donde esa prima no existe, podemos ofrecer una planta que funcione con gas natural, pero que ya esté preparada para incorporar hidrógeno. La tecnología es la misma en ambos casos. Lo que cambia es la fuente de energía y el momento en que cada mercado está preparado para dar ese paso”.

Es una visión pragmática de la transición energética, especialmente adecuada para este proyecto: la reducción de emisiones se materializará en acerías situadas a miles de kilómetros de distancia. Así, un país sin una tradición siderúrgica consolidada pasa a formar parte de una cadena de valor cada vez más relevante para la transición energética.